5 nov. 2009

Escribir es hacer vacío

...haciendo trazos de tinta en forma de hiragana sobre papel de arroz (después de mucho tiempo...) Esto dice mi nick de Facebook, y algo de razón tiene. Despues de mucho tiempo (?) me encuentro, digo: me encuentro, de nuevo garabateando manchas de tinta en papel de arroz (aunque los más bondadosos dicen que hago Shodo) tratando de hacer un regalo a un amigo.
Dos encuentros necesarios: el mío y el del "tiempo" para escribirme: se ve que necesité animarme a juntar esas palabras, como al límite, como el guión que separa jardín-desierto, que se venían cayendo de mi poema, y las tuve que "pintar"-escribir. No opuse ninguna resistencia a dejarme trasvestir hacia lo más íntimamente y profundo femenino del hiragana, y agregarle a la hoja un par de kanjis masculinos. Mi suzuri tenía sed y más sediento aún, mi pincel, y lo que queda de mí, también. El olor a tinta me devolvió a pinos y viento, tanto que se me movió la hoja haciéndose un pliegue que aproveché como gesto estético de "irregularidad poética". Dentro de esa "irregularidad" ¿qué es un cuerpo? ¿qué es mi cuerpo? ¿qué cuerpo-soy? Qué cuerpo se escribe, eso me ronda antes de escribir(me): que el cuerpo se escribe. Respiro, escribo, solo y sólo cuando me he vaciado de cuerpo, cuando me queda nada, recién ahí es cuando acontece el pincel, cuando aprendo a perder hasta lo que no tengo.
Lo palpitante de los primeros trazos que hacen hiraganas-cesped, que parecen brotar bajo el pincel y buscar su propia orientación. Lo sanguineo de los kanjis que exigen vida, latentes, flexibles, musculares, óseos, carnosos: corporales, cuerpo(e)scritos, en el en-blanco que solo aparece cuando se apoya el pincel de negro de humo, y me extrañé, como pérdida, (me) extrañé. Escribí saturado de tinta, en un gesto de velocidad de mano, brazo, hombro, todo-el-cuerpo, y ahí quedé, secándome y contrayendo la hoja en la segunda irregularidad poética.
La irregularidad se va ordenando según su propio movimiento de trazado, y como los copos de nieve de Isutzu, "no caen en ningun otro lugar"... decime: ¿en qué lugar caen los kanjis? En el antes, antes de-en mis ojos. Ante lo impostegable, ante esas palabras que deben ser-escritas ahora, se escriben en el vacío, que las escribe.

La hoja es un cuerpo capaz de ser leído, el cuerpo es una hoja capaz de ser escrita: no puedo elegir.


Escribo-pinto, no importa qué, pero como epifanía.

1 comentario:

Karen dijo...

Me imagino como césped
cuerpo que se hace césped y recibe (al modo de un bello soporte) una escritura que puede ser leída, y un cuerpo capaz de ser escrito.
Te leo, y me imagino como césped
(al modo de aquel hiragana que costó en tu cuerpo un tiempo imposible de medir, como dijiste una vez)
Te escribo,
y el césped ha comenzado a extenderse en mí.
Te veo, y te olvidaste un regalo en mi mirar
Una gota de tinta
(que se hizo sangre en tu pincel).