10 jun. 2009

escritura y poesía

Abrir un libro, tenerlo, leerlo, darle la voz
soplar sobre su superficie con nuestro aliento, alentarlo,
mientras en el borde de la hoja aguarda un tsunami;
la fuerza que tensa la escritura le pertenece, pero su potencia le viene dada de afuera;
la muerte no tiene mucho que hacer mientras tenemos un libro en la mano;
no habla dios, ni acecha en las grietas
solo se estiran los pliegues, las hiancias
las pausas enmudecen
solo quedan marcas de uñas, transparentes
y dios juega a su propia muerte, es la muerte de la muerte;
se corren las palabras, se amontonan en el rincón y esperan a que las junten:
aparece el poeta; barre y junta las que caen de esa orilla, después del después;
traza la línea, divide y se escribe: juega a dios y a la muerte.
El libro: el poeta.
El poeta es quien aprende a escribir dos veces, una vez hacia adentro (al libro) y otra fuera de él (del libro y del poeta). El libro es lo que hay antes, antes de que aparezcan las palabras.
Poque la poesía es en espiral, una sensación de línea que se enrosca en el vacío; junto al poeta y al libro.
Lo imposible que hace el poeta, como experiencia, es darle la misma condición a la palabra de ser-ella, y de ser-él: dos condiciones, un dios, un libro, dos muertes.

5 comentarios:

horacio dijo...

un vacio una nada... la seleccion... pp un abrazo

Fer dijo...

qué cambio! hace tanto que no pasaba...

Fer dijo...

qué raro estar de nuevo acá! qué blanco se ha puesto todo! Jabés, Jabés, Jabés

Fer dijo...

mis felicitaciones por 17grises!!!! qué cansados pero qué felices se los ve en las fotos!!! me muero de ganas de ir al próximo evento! ojalá sea prontito...
kissito

hache dijo...

Si no hubiese sentido nunca y dicho luego "herir el silencio como último recurso" no me sentiría tan en mi morada como en este momento. Me gusta esa insistencia en lo del "afuera"... ¿de la palabra, de la experiencia, de la percepción o intuición de cualquier modo posible? Abrazo, como piedra.